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domingo, 26 de julio de 2020

Futuro

Tienes toda la vida por delante me dicen.
Y yo miro, y no veo nada


Ni que Pizarnik estuviera vivenciando esta Pandemia...

viernes, 19 de enero de 2018

Gotán

Hacía tiempo que se medían, se gustaban y esquivaban. Ella  decidió agradecerle y clausurar toda posibilidad de que algo ocurra regalándole un libro, porque no hay mejor manera de calar en la memoria del otro.
Pasado unos meses, en un Enero caluroso y rutinario, recibe un mensaje que decía: "No se me ocurre cómo puede gustarme tanto un libro" , ella, con habilidad futbolística que sabe  poseer,  le recomendó otro y así de despidieron, acordando un trago que sabían bien que nunca tomarían.

Él, que a esta altura sabía que sólo podía hacer hablar a la Literatura, puso en su estado de Whatsaap: "Esa mujer se parecía a la palabra nunca"
Ella lo buscó en internet y se encontró con esto:

Esa mujer se parecía a la palabra nunca,
desde la nuca le subía un encanto particular
una especie de olvido donde guardar los ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.
Atención atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.
Dentro de mí estallaron ruidos secos,
caían a pedazos la furia, la tristeza,
la señora llovía dulcemente
sobre mis huesos parados en la soledad.
Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté,
voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
él moverá mi boca por la última vez.


Juan Gelman

jueves, 24 de agosto de 2017

No se culpe a nadie II

Me pruebo una blusa, no me gusta, me la quiero sacar, no me sale, no me la puedo sacar, trato de no romperla, salgo y pido ayuda, me ignoran, entro, vuelvo a intentar, en vano, transpiro, me acuerdo del cuento de Cortázar   "No se culpe a nadie", contemplo más opciones entre morir con la blusa puesta o comprarla para llevarla a casa y cortarla, un intento más, un malabar más, sale!, respiro, vivo.

viernes, 18 de agosto de 2017

Moe

Moe es el sereno de un lugar donde trabajé hace muchos años en una sala de Primeros Auxilios de Lanús, no recuerdo su nombre real, porque hasta cuando le liquidaba el sueldo de manera ad hoc, me firmaba con  letra homerezca "MOE". 
Moe es esa clase de hombres que te soles cruzar cada tanto: con treinta y pico de años, ya algo calvo y con panza (lamento decirlo pero todos ustedes en esta edad decaen de igual manera), infantil, que no avanza porque no tiene grandes ambiciones y trata de conseguir  lo mas que puede con el menor esfuerzo. Ah!, me olvidaba, con una novia linda e inteligente que no podes dejar de preguntarte internamente cuándo lo piensa dejar. Pero todo esto lo compensa con otras cosas: es buen tipo y tierno, aunque tus sentimientos fluctúen entre la ternura hasta querer darle un sopapo que lo despabile.
Nunca conocí a nadie que ame tanto a una camiseta como él.
Como en todo trabajo, los últimos minutos son eternos,  siempre llegaba una media hora antes (oh me amaron por esto!) y los lunes  su  cara reflejaba felicidad o  tristeza absoluta, porque Racing era TODO para él
Si perdía me bancaba media hora de su análisis de la derrota sin importarle que del otro lado tenía a una chica que le gusta el fútbol tanto como lo que le puede gustar a una mujer promedio y con la mejor predisposición del mundo.

- ¿Vos sos de Rancing?
- No, de Boca
- Ah, si... tienen una buena hinchada

Moe, perdió un ojo, porque en la tribuna le cayó un proyectil y quedó sin visión. Nunca pudo conseguir que se le declare la discapacidad para su pensión, pero ésto no alteró en nada su amor por Racing (que lo lleva en el corazón dice, mientras se rasgaba la remera),  es más, su sueño era poder entrar a la cancha con "La guardia imperial" aunque le costase el otro ojo.

Y así se le pasó la vida: esperando los partidos, llorando  las derrotas, festejando los triunfos cómo si en eso ganara algo. Juega su equipo y el mundo puede esperar, lo cual es bastante peligroso si cualquiera de nosotros tiene una urgencia el domingo a la tarde y necesitamos atención médica.

Es el 14 de Diciembre del 2014, Racing acaba de salir campeón cortando una larga racha. Ya no  trabajo más en la Sala hace años, pero en lo primero que pienso es en Moe, y como recuerdo el número de teléfono de memoria pruebo en llamar, no va a atender pienso, el teléfono suena varias veces y estoy por colgar cuando del otro lado me dicen entre sollozos “Sala Moreno Buenas Tardes”